sábado, 31 de octubre de 2009

Perú: Los pájaros más grandes del mundo vuelan en el suelo, no en el cielo.

Los pájaros más grandes del mundo vuelan en el suelo, no en el cielo.
Fueron dibujados por los antiguos pobladores de la región de Nazca, que supieron cavar esas lindísimas figuras en el desierto feísimo.


Vistos desde abajo, los trazos no dicen nada: no son más que largos canales de piedra y polvo que se pierden en el páramo de polvo y piedra.
Vistos desde arriba, desde un avión, esas arrugas del desierto forman gigantescos pájaros de alas desplegadas.

Los dibujos tienen 2000 o 2500 años de edad. Aviones, que se sepa, no había. ¿Para quién, para quiénes, fueron hechos? ¿Para los ojos de quién, de quiénes? Los expertos no se ponen de acuerdo.

Digo yo, me pregunto: esas líneas perfectas, que resplandecen en la sequedad, ¿no habrán nacido para que el cielo las viera?

El cielo nos ofrece sus espléndidos diseños, trazados con estrellas o con nubes, lo que es de agradecer; pero la tierra también puede.

Quizás eso quisieron decir aquellas gentes que convirtieron el desierto en obra maestra: que también la tierra puede dibujar como el cielo dibuja, y puede volar, sin despegarse del suelo, en las alas de los pájaros que crea.




Nota: Bocas del Tiempo – Eduardo Galeano

La Pachamama (cuento)


En el altiplano andino, mama es la Virgen y mama son la Tierra y el tiempo.
Se enoja la tierra, la Pachamama, si alguien bebe sin convidarla. Cuando ella tiene sed, rompe la vasija y las derrama.

A ella se ofrece la placenta del recién nacido, enterrándola entre la flores para que viva el niño; y para que viva el amor, los amantes entierran cabellos anudados.

La diosa tierra recoge en sus brazos a los cansados y a los rotos, que de ella han brotado, y se abre para darles refugio al fin del viaje. Desde abajo de la tierra, los muertos la florecen.

Nota: Memorias del fuego II – Eduardo Galeano

DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS


ARTÍCULO 1

Los indígenas tienen derecho, como pueblos o como individuos, al disfrute pleno de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales reconocidos en la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de Derechos Humanos y las normas internacionales de derechos humanos.

Significa que nadie puede atentar contra los derechos universarles que rigen para todas las personas y que los gobiernos deben velar para estos sean asumidos en su totalidad y aplicabilidad a los pueblos indígenas, generandos los mecanismos necesarios que determinen la obligatoriedad y reconocimiento de estos derechos en nuestros hermanos indígenas.

Nadie puede atentar, lesionar o destruir los derechos humanos. Esto quiere decir que las personas y los gobiernos deben regirse por el respeto a los derechos humanos; las leyes dictadas no pueden ser contrarias a éstos y las políticas económicas y sociales que se implementan tampoco.

En el caso de derecho a la vida, bajo ninguna circunstancia, ninguna autoridad, organización o institución puede realizar acciones que pongan en riesgo la vida de la población y su perpetuidad como especie.

Por ejemplo:

NUESTROS BOSQUES Y NUESTROS RÍOS

Nadie puede contaminar nuestras aguas, matar nuestros bosques o acabar con nuestros animales, deforestar nuestro territorio, poniendo en riesgo nuestra vida y de las futuras generaciones que se alimentan y se curan con lo que produce el bosque.

Si atentan contra nuestra salud, si no tenemos una buena atención en salud no gozamos de un buen servicios educativo, no se están respetando nuestros derechos.

Los derechos humanos imponen una obligación concreta a las personas y al Estado de respetarlos aunque no haya una ley que así lo diga. Queda claro entonces que es obligatorio respetar todos los derechos humanos que existan.

En nuestras leyes y también aquellos que no lo están aún, como por ejemplo el derecho a la objeción de conciencia (o sea, el derecho a no prestar el servicio militar por razones de creencias morales o religiosas) o el derecho a la propiedad colectiva de la tierra en el caso de las comunidades indígenas, y tantos otros.